Ya lo hicieron en Catar 2022 y lo están repitiendo: Marruecos está en cuartos de final del Mundial 2026 y nadie en el cuadro quiere cruzárselos. Los Leones del Atlas son, otra vez, el equipo que todos señalan como la gran sorpresa del torneo.

¿Qué pasó?

Marruecos se convirtió en la primera selección africana en llegar a cuartos de final de un Mundial más de una vez. El camino no fue plano: en dieciseisavos sufrieron de más ante Países Bajos, con un 1-1 en los 90 minutos (gol de Cody Gakpo y la igualada agónica de Issa Diop en el 90+1) que definieron 3-2 en penales. En octavos, en cambio, no hubo drama: golearon 3-0 a Canadá, con un doblete de Azzedine Ounahi, y sacaron de la Copa al primer país anfitrión eliminado del torneo.

¿Cómo lo lograron?

Con la fórmula de siempre: orden defensivo, paciencia y un plantel que no se desarma cuando el partido se pone feo, como pasó ante los neerlandeses. Achraf Hakimi, capitán del equipo y una de las figuras de esta Copa, sigue siendo el motor por la banda derecha: llega de una temporada enorme con el PSG y ya dejó su marca en este Mundial, siendo suyo el pase para el segundo gol de Ounahi ante Canadá. A su lado, Brahim Diaz le suma a Marruecos algo que en 2022 no tenía tan afinado: un socio de jerarquía para armar el juego entre líneas.

¿Por qué importa?

Porque en cuartos les tocó justo Francia, la selección que los eliminó en semifinales de Catar 2022 con un 2-0. Es revancha directa, con toda la carga simbólica que eso trae. Y ganarle a los franceses metería a Marruecos en semifinales por segunda Copa consecutiva, algo que ninguna selección africana ni árabe logró en la historia del Mundial. Del otro lado del cuadro, el camino a la Final sigue abierto: Portugal y España se ven las caras el 6 de julio, y esa serie define al rival del ganador entre Estados Unidos y Bélgica.

¿Qué sigue?

Todo pasa por el cruce ante Francia. Marruecos ya rompió el techo una vez, ahora busca ir más allá de ese límite. Si pasan, quedarían a un solo partido de la Final, algo que hace apenas un mes sonaba directamente impensado.

La pregunta que ya se hace medio mundo del fútbol: ¿alcanza con el orden táctico y la ilusión de un continente para tumbar a una potencia como Francia dos veces en cuatro años? Marruecos ya dijo que sí una vez. Ahora tiene la chance de repetirlo.